Sin duda alguna, los vehículos autónomos representan un área sumamente emocionante en el campo de los avances tecnológicos. Al tratarse de un cambio radical en la forma en la que nos desplazamos en los vehículos, aquellos involucrados en estos proyectos tienen el reto de hacerlos no solo funcionales, sino también seguros. 

No obstante, la apuesta en este campo es muy fuerte y quienes están al frente han implementado tecnologías realmente innovadoras para convertir a los vehículos autónomos en una realidad palpable. Desde sistemas de simulación hasta análisis de métricas de viaje, los vehículos autónomos están llamados a ser actores activos en las carreteras y calles del mundo.

¿Qué es un CAV o vehículo autónomo?

Un CAV, acrónimo de «Connected and Autonomous Vehicle» (Vehículo Conectado y Autónomo), se refiere a un tipo de vehículo que combina capacidades de conectividad y autonomía. Un CAV es capaz de operar y desplazarse sin la intervención directa de un conductor humano, utilizando tecnologías avanzadas como sensores, sistemas de navegación y control por computadora.

Equipados con una amplia gama de sensores, como cámaras, radares y lidar, los CAVs son capaces de percibir su entorno y recopilar datos en tiempo real sobre obstáculos, peatones, señales de tráfico y otros vehículos. Estos datos son procesados mediante sistemas de inteligencia artificial y algoritmos de aprendizaje automático, que toman decisiones sobre la forma en que el vehículo debe moverse y reaccionar en diversas situaciones de conducción.

La conectividad es otro elemento esencial en los CAVs. Estos vehículos pueden comunicarse entre sí y con la infraestructura vial gracias a tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT) y el 5G. Esta capacidad permite la transmisión de datos en tiempo real, mejorando así la seguridad vial y la eficiencia del tráfico al permitir que los vehículos compartan información sobre su ubicación, velocidad y trayectoria.

El estado de los vehículos autónomos en estos momentos

Actualmente, la tecnología de los vehículos autónomos se encuentra en una etapa de desarrollo y pruebas intensivas. Empresas de renombre, como Tesla y Waymo (de Alphabet, la empresa matriz de Google), así como compañías emergentes en tecnología, están invirtiendo recursos significativos en la investigación y desarrollo de esta tecnología.

Si bien los avances han sido notables, todavía existen desafíos por superar, como la regulación, la seguridad cibernética y la aceptación social. No obstante, se espera que los vehículos autónomos tengan un impacto transformador en la industria del transporte en un futuro cercano, con beneficios potenciales que incluyen mayor seguridad vial, eficiencia en el consumo de combustible y una mayor accesibilidad al transporte.

¿Cómo se prepara esta tecnología de cara al futuro?

Como mencionamos antes, la tecnología involucrada en el desarrollo de los CAVs es realmente innovadora. Un caso muy interesante es el uso de un modelo de simulación de tráfico llamado POLARIS, a través del cual se simula movilidad y flujo de tráfico, mediante la predicción del comportamiento de los actores que intervienen en la situación. En ese sentido, POLARIS genera un entorno de tráfico con distintos tipos de vehículos y personas, en donde la unidad de procesamiento de los CAVs se entrena para un desplazamiento seguro.

Junto a esto, los investigadores han adoptado una herramienta llamada Autonomie, que les permite predecir el uso de combustible en modelos de vehículos. A través de ella, son capaces de medir el impacto que tiene el desplazamiento de los CAVs en el consumo de energía. De esta manera, vemos cómo esta tecnología se prepara para un futuro en el que los vehículos autónomos pueden desplazarse con seguridad, gracias al poderoso análisis del entorno con el que fueron entrenados.

Los vehículos autónomos y los viajes largos

En el desarrollo de estos avances, los involucrados han tenido que tener en cuenta una serie de métricas con el fin de determinar y proyectar comportamientos. Una métrica muy interesante es el Valor del Tiempo de Viaje, que se refiere a la percepción del tiempo invertido en el viaje por parte de los pasajeros.

Este es un factor realmente relevante, puesto que cuanto menor sea este tiempo, más dispuestas estarán las personas a viajar. Además, al no tener que conducir, los pasajeros pueden aprovechar el tiempo en otras actividades que ayudan a reducir esta percepción del tiempo que lleva el viaje. Al analizar estos aspectos, se ha llegado a la conclusión de que es muy probable que las personas prefieran realizar viajes más largos utilizando vehículos autónomos.

De esta manera, esta modalidad de transporte se prepara para convertirse en una realidad que aporte una nueva alternativa para quienes necesitan desplazarse por calles y carreteras. Si bien queda camino por recorrer con esta tecnología, el panorama es muy alentador con la cantidad de desarrollos que han surgido en torno a los vehículos autónomos.

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