La apertura de un nuevo restaurante de Pollo Campero en el edificio Goldtree Liebes se suma al proceso de dinamización que vive el centro histórico de San Salvador. Ubicado en los alrededores de la plaza Gerardo Barrios y la Catedral Metropolitana, el establecimiento busca atender a turistas, familias y visitantes que recorren diariamente una de las zonas más representativas de El Salvador. 

La inversión de US$2.5 millones y la generación de empleos directos e indirectos aportan una lectura económica relevante: la gastronomía y el retail pueden contribuir a activar espacios urbanos con valor patrimonial. Además, esta apertura permite observar cómo la inversión privada acompaña la recuperación comercial de centros históricos cuando se integra a las dinámicas culturales, turísticas y comunitarias del entorno. 

Un nuevo punto de servicio en una zona de alto flujo urbano

El restaurante de Pollo Campero fue inaugurado en el emblemático edificio Goldtree Liebes, un inmueble situado en el corazón del centro histórico de San Salvador. Su ubicación permite atender a distintos públicos que convergen en la zona: turistas, trabajadores, residentes y familias que visitan los alrededores de la plaza Gerardo Barrios y la Catedral Metropolitana.

Pollo Campero, parte de CMI Alimentos, agrupación de negocios de CMI, Corporación Multi Inversiones, explicó que este nuevo punto responde al interés de servir a quienes recorren diariamente uno de los espacios más emblemáticos del país. Además, la apertura conecta con una relación de largo plazo entre la marca y los consumidores salvadoreños.

Diego Rivera, gerente de Operaciones de Pollo Campero, señaló que la inauguración representa una forma de agradecer el cariño de los salvadoreños hacia la marca y de crear espacios de convivencia para las familias. Desde su llegada a El Salvador en 1972, Pollo Campero ha acompañado a distintas generaciones de consumidores.

Gastronomía, identidad cultural y experiencia para visitantes

La propuesta del restaurante va más allá de la operación comercial. El edificio Goldtree Liebes incorpora un mural inspirado en el artista Fernando Llort, diseñado por la escuela Árbol de Dios, fundada por el creador salvadoreño. Este elemento aporta una conexión visual con la identidad cultural del país y refuerza el valor del entorno donde se ubica el establecimiento.

En términos de experiencia urbana, la apertura combina tres componentes relevantes:

  • Gastronomía en una zona de alta circulación.
  • Integración de elementos culturales salvadoreños.
  • Un espacio de convivencia para familias, turistas y visitantes.
  • Uso comercial de un inmueble emblemático del centro histórico.
  • Aporte a la oferta de servicios en un punto turístico de la capital.

Asimismo, la presencia de marcas con trayectoria puede favorecer que más personas permanezcan, consuman y recorran estos espacios urbanos, fortaleciendo la relación entre comercio, patrimonio y actividad turística.

Inversión privada y revitalización del centro histórico

La apertura también se inscribe en un contexto de mayor actividad económica en el centro histórico de San Salvador. De acuerdo con la Autoridad del Centro Histórico (APLAN), en 2026 se contabilizan cerca de 10 nuevas inauguraciones en la zona. Desde 2023, además, se han registrado más de 50 aperturas de negocios, coincidiendo con el inicio de operaciones de la institución como administradora de 18 manzanas del centro capitalino.

APLAN también reporta más de 1,000 proyectos atendidos, los cuales representan una inversión aproximada de US$200 millones durante los últimos tres años. En este entorno, el nuevo restaurante de Pollo Campero aporta inversión, empleo y servicios a una zona que continúa consolidando su actividad comercial.

Actualmente, CMI opera 415 restaurantes de Pollo Campero en El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Estados Unidos, Ecuador y Europa, con más de 10,000 colaboradores.

Esta inauguración permite analizar el papel de la inversión privada en centros históricos que buscan recuperar actividad económica sin perder su identidad. Cuando los proyectos comerciales se integran al patrimonio, al flujo turístico y a las necesidades de los visitantes, pueden aportar más que nuevos puntos de consumo. También ayudan a generar empleo, mejorar la oferta de servicios y fortalecer la vida económica de espacios que forman parte de la memoria colectiva de una ciudad.